
Que podía fluir cuando me comportaba como el agua, que iba viajando alrededor de los numerosos obstáculos que encontraba.
En ciertas épocas, la resistencia significa ser destruido. En esos momentos,en que uno se adapta a las circunstancias. Había que aceptar, sin quejas, que las rocas en el camino ayudan a forjarnos en nuestra travesía por las montañas.
Así es la fuerza del agua: nunca se puede romper con un martillo o herirla con un cuchillo. La espada más poderosa del mundo es incapaz de dejar una cicatriz sobre su superficie.
El agua de un río se adapta al camino lo mas posible, sin olvidar su objetivo: el mar. Frágil en su origen, poco a poco adquiere la fuerza de los otros afluentes que encuentra y se unen a su cauce.
Y, después de un tiempo, su poder es absoluto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tanto a mi como a los que visitan el blog nos gustaria saber que opinas de las entradas, animate dejame un comentario........LO PUEDES HACER DE MANERA ANÓNIMA!!