La energía:
Un hombre no tiene la energía para llevar a cabo metas voluntarias, porque toda la fuerza adquirida por la noche, durante su estado pasivo, se gasta en manifestaciones negativas. Estas son sus manifestaciones automáticas, lo opuesto a sus manifestaciones positivas y voluntarias.
Para aquellos que ya son capaces de recordar su meta automáticamente, pero que no tienen la fuerza para cumplirla:
Siéntate en soledad por lo menos una hora. Relajate todos tus músculos. Permite que tus asociaciones prosigan, pero no seas absorbido por ellas. Díles: “Si ustedes me permiten seguir lo que ahora deseo, más tarde yo les concederé sus deseos”. Ve que a tus asociaciones como si fueran de otra persona, para evitar que te identifiques con ellas.
Al termino de una hora, toma un pedazo de papel y escribe tu meta. Haz de ese papel, tu Dios. Todo lo demás no es nada. Sácalo del bolsillo y léelo constantemente, todos los días y a toda hora. De este modo se transformará en parte de tí, al principio, teóricamente; después, de hecho. Para ganar energía practica este ejercicio de sentarte quieto, dejando muertos todos los músculos. Solamente cuando todo en tí esté quieto después de una hora, toma la decisión sobre tu meta.
¿Para qué tener una finalidad?
Emprender una meta voluntaria y lograrla, da magnetismo y la capacidad para “hacer”.
El hombre tiene dos substancias en él:
La substancia de elementos activos del cuerpo físico y la substancia formada por elementos activos de la materia astral. Estas dos substancias forman una tercera, mezclándose. Esta substancia mixta se reúne en ciertas partes del hombre, y también forma una atmósfera alrededor de él, como la atmósfera alrededor de un planeta.
*Dentro de ciertos limites, cuando dos atmósferas se encuentran, y si las atmósferas son “simpáticas”, una conexión se establece entre las dos, y se producen resultados de acuerdo con la Ley. Algo fluye. La cantidad de atmósfera permanece la misma, pero la calidad cambia.
Sobre la bendición:
En tiempos antiguos, los sacerdotes eran capaces de curar enfermedades por medio de la bendición. Algunos sacerdotes tenían que imponer sus manos sobre la persona enferma. Algunos podían curar a corta distancia, otros a gran distancia. Un “sacerdote” era un hombre que tenía substancias mixtas y podía curar a otros. Un sacerdote era un magnetizador. Las personas enfermas no tenían suficientes substancias mixtas, ni suficiente magnetismo, ni suficiente “vida”.
*Haz de una pequeña cosa tu Dios, y tú estarás en camino hacia la obtención del magnetismo.
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